miércoles, 8 de diciembre de 2010

Nuevos elementos en las listas del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

La organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) informó en comunicado de prensa que la 5ª reunión del Comité Intergubernamental para la salvaguardia del patrimonioinmaterial, presidida por el kenyano Jacob Ole Miaron y celebrada en Nairobi, en presencia de casi 450 participantes, determinó inscribir 50 nuevos elementos en las listas del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Quedando pendiente la petición presentada por Armenia acerca del simbolismo y técnica de esculpido de los kachkars o cruces de piedra, así como decidió inscribir cuatro elementos en la Lista del Patrimonio Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia. elementos en la Lista del Patrimonio Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia.
Las cuatro propuestas aprobadas dentro de la lista del patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguarda son el canto ojkanje, de Croacia; y de China, el meshrep, la imprenta de caracteres amovibles de madera y la técnica de fabricación de compartimentos estancos de los juncos chinos.
Para integrar esta lista se debe demostrar que el elemento requiere medidas urgentes de salvaguardia porque su viabilidad corre peligro a pesar de los esfuerzos de la comunidad, el grupo o, si procede, los individuos y estado(s) parte(s) interesados, y requiere esas medidas de extrema urgencia, debido a que se enfrenta a graves amenazas debido a las cuales no cabe
esperar que subsista sin las correspondientes medidas inmediatas de salvaguardia.
Su inclusión en esta lista permite movilizar la cooperación y la asistencia internacionales para que los actores interesados puedan tomar las medidas adecuadas.
La UNESCO sostiene que para mantenerse en vida, el patrimonio cultural inmaterial debe ser pertinente para su comunidad, recrearse continuamente y transmitirse de una generación a la siguiente, pues se corre el riesgo de que algunos elementos del patrimonio cultural inmaterial mueran o desaparezcan si no se les ayuda.
Hace hincapié que toda acción de salvaguardia consistirá, en gran medida, en reforzar las diversas condiciones, materiales o inmateriales, que son necesarias para la evolución e interpretación continuas del patrimonio cultural inmaterial, así como para su transmisión a las generaciones futuras.
Argumenta que las medidas de salvaguardia susceptibles de garantizar la transmisión del patrimonio cultural inmaterial de generación en generación son muy distintas de las que se requieren para proteger el patrimonio material, tanto el natural como el cultural. Subraya que no obstante, sucede con frecuencia que algunos elementos del patrimonio material están asociados al patrimonio cultural inmaterial. Por eso, en la definición de patrimonio cultural inmaterial la Convención incluye los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que le son inherentes.

Habida cuenta que el patrimonio inmaterial tiene un ciclo vital y es común que algunos de sus componentes desaparezcan, tras haber dado a luz nuevas formas de expresión. Es posible que algunas formas del patrimonio cultural inmaterial, a pesar de su valor económico, no se consideren pertinentes o significativas para la propia comunidad. Como se postulo en la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en su 32ª reunión, celebrada en París del veintinueve de septiembre al diecisiete de octubre de 2003, únicamente se debe salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial que las comunidades reconozcan como propio y que les infunda un sentimiento de identidad y continuidad. Por “reconocimiento” la Convención entiende un proceso formal –o con mayor frecuencia informal– por el cual las comunidades admiten que forman parte de su patrimonio cultural determinados usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas y, eventualmente, los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes.
El máximo organismo cultural señala que las medidas de salvaguardia deben concebirse y aplicarse siempre con el consentimiento y la participación de la comunidad. “En algunas ocasiones la intervención pública para salvaguardar el patrimonio de una comunidad tal vez sea inconveniente, porque podría alterar el valor que el patrimonio tiene para su comunidad. Además, las medidas de salvaguardia han de respetar siempre los usos consuetudinarios que regulan el acceso a determinados aspectos de ese patrimonio, como por ejemplo las manifestaciones relacionadas con el patrimonio cultural inmaterial que sean sagradas, o que se consideren secretas”.
Como órgano rector de la Educación, la Ciencia y la Cultura, la UNESCO apunta que el patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales,actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.
Admiten que pese a su fragilidad, el patrimonio cultural inmaterial es un importante factor del mantenimiento de la diversidad cultural frente a la creciente globalización. “La comprensión del patrimonio cultural inmaterial de diferentes comunidades contribuye al diálogo entre culturas y promueve el respeto hacia otros modos de vida”. De esta forma, afirman que la importancia del patrimonio cultural inmaterial no estriba en la manifestación cultural en sí, sino en el acervo de conocimientos y técnicas que se transmiten de generación en generación. “El valor social y económico de esta transmisión de conocimientos es pertinente para los grupos sociales tanto minoritarios como mayoritarios de un Estado, y reviste la misma importancia para los países en desarrollo que para los países desarrollados”.
En este sentido, la institución hace hincapié que el patrimonio cultural inmaterial queda registrado de la siguiente manera:
Tradicional, contemporáneo y viviente a un mismo tiempo: el patrimonio cultural inmaterial no solo incluye tradiciones heredadas del pasado, sino también usos rurales y urbanos contemporáneos característicos de diversos grupos culturales.
Integrador: podemos compartir expresiones del patrimonio cultural inmaterial que son parecidas a las de otros. Tanto si son de la aldea vecina como si provienen de una ciudad en las antípodas o han sido adaptadas por pueblos que han emigrado a otra región, todas forman parte del patrimonio cultural inmaterial: se han transmitido de generación en generación, han evolucionado en respuesta a su entorno y contribuyen a infundirnos un sentimiento de identidad y continuidad, creando un vínculo entre el pasado y el futuro a través del presente. El patrimonio cultural inmaterial no se presta a preguntas sobre la pertenencia de un determinado uso a una cultura, sino que contribuye a la cohesión social fomentando un sentimiento de identidad y responsabilidad que ayuda a los individuos a sentirse miembros de una o varias comunidades y de la sociedad en general.
Representativo: el patrimonio cultural inmaterial no se valora simplemente como un bien cultural, a título comparativo, por su exclusividad o valor excepcional. Florece en las comunidades y depende de aquéllos cuyos conocimientos de las tradiciones, técnicas y costumbres se transmiten al resto de la comunidad, de generación en generación, o a otras comunidades.
Basado en la comunidad: el patrimonio cultural inmaterial sólo puede serlo si es reconocido como tal por las comunidades, grupos o individuos que lo crean, mantienen y transmiten. Sin este reconocimiento, nadie puede decidir por ellos que una expresión o un uso determinado forma parte de su patrimonio.



Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia
Croacia
China
China
China

Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
China
España
Emiratos Árabes UnidosBélgicaRepública ChecaFranciaRepública de CoreaMongoliaMarruecosQatarArabia SauditaEspañaRepública Árabe Siria
Francia
República Checa
República de Corea
India
EspañaGreciaItalia Marruecos
Croacia
España
República de Corea
Francia
Bélgica
Perú
Bélgica
India
Mongolia
China
México
México
Irán (República Islámica del)
Turquía
Croacia
Colombia
Turquía
Irán (República Islámica del)
Irán (República Islámica del)
Irán (República Islámica del)
Japón

Foto 1: Logotipo UNESCO
Foto 2: Bailaores de Flamenco
Foto 3: Comida Típica mexicana
Foto 4: Imprenta de caracteres amovibles de madera



sábado, 13 de noviembre de 2010

El cuarto Brönte

Julien Green es reconocido no tanto por sus novelas, sino por sus extensos diarios que abarcan el periodo 1926-1976, unas líneas que desmenuzan su molestia y su abatimiento por los excesos que la humanidad venía desarrollando en su tiempo, junto con reflexiones entorno a la pintura y la música, así como su matrimonio con la fe que lo condujo a aprender el hebreo para leer la Biblia en el original. De ello anotó: "Cada vez que abro la Biblia, encuentro en ella una alusión directa a mi vida a mis problemas y las formas reticulares que toma en mi la debilidad”. Como un ejemplo de esa prosa refinada que lo llevó a ser considerado piedra angular de las letras francesas de mediados de siglo XX, recojo un párrafo de sus diarios correspondiente al 16 de febrero de 1935. “Envidio a veces, con bajeza, a aquellos qu
e pueden convertirse, arrojarse a los pies de un sacerdote y liberarse de todo aquello que los agobia o los hace sufrir. Para mí, la cosa es imposible. Hasta me parece un poco innoble. Ser libres de lo que se ha hecho por haber confesado todo a un hombre en sotana... No. Tal vez no sea bueno rechazar lo que la carne nos entrega de alegría y tristeza, sobre todo porque no debemos renegar de la vida. Feliz aquel que sin violencia, y sin una lucha agotadora, alcanza a adormecer su deseo y subir más alto”.
Nacido de padres estadounidenses en Paris y educado en la Universidad de Virginia, Green escribió la mayor aparte de su trabajo en francés, y un poco lo redacto en inglés, algunas veces trabajando simultáneamente en ambos idiomas. Tradujo al lado de su hermana Anne algunas de sus propias obras del francés al inglés. Varias de esas traducciones están publicadas en Le langage et son double, en versión bilingüe con un formato de francés-inglés, uno al lado del otro, facilitando la comparación directa. A sus 95 años, el 23 de febrero de 1995, Julien Green concedió para el diario francés Liberation, la que fuera su última entrevista, y el 19 de abril de 1996 el diario español El Mundo la publicó, ya traducida, en su sección Metrópoli, con motivo de la aparición de su novela El otro (Plaza & Janés). Intitulada "Los alemanes me bautizaron como el Kafka cristiano", la entrevista fue condicionada a ser efectuada por escrito. Ella da inicio con los comentarios sobre los sentimientos de una posible pertenencia a alguna generación
por parte del autor de Leviatán, suceso desmentido por Green. “De hecho no tengo el sentimiento de formar parte de una época más que de otra. Antes de la guerra, sólo tenía 39 años. Es cierto que fui reconocido desde que publiqué mi primer libro, en 1924, pero ya entonces se me consideraba como alguien aparte. «El cuarto Brönte», decía Jean Cassou”. De igual manera, en esa histórica conversación, rememoró sobre su amistad con André Gide y de sus influencias literarias, las cuales se remontan muchos años atrás: “En primer lugar, Nathaniel Hawthorne, que me contagió las ganas de escribir, y, después, Tolstoi por algunas de sus ideas”. El intercambio de ideas finaliza con su desaire a la respetabilidad: “Me encanta la gente que no es respetable, como Wilde, Villon, Marlowe, Caravage o Nerval, por hablar sólo de los que la sociedad sentó en el banquillo de los acusados. Añadiría incluso a Francisco de Asís. Es su verdadera corona, la única verdadera. Y, por encima de todo, la persona que podíamos llamar la menos respetable a ojos de la sociedad, tanto, que ésta le puso una corona de espinas”.
Dicen los que de esto saben, que quien en 1971 se convirtiera en el primer miembro extranjero de la Academia Francesa es uno de los escritores que por azares del destino pasan casi desapercibidos, tanto de la crítica como de los lectores mexicanos. Quizá se deba a que las traducciones españolas de sus libros no son distribuidas adecuadamente o a que la única obra editada para los lectores nacionales, Historias de vértigo (Joaquín Mortiz), no fue ampliamente difundida. Bien a bien, nadie ha logrado comprender esta mala jugada de los consumidores de buena literatura, y más allá de esperar encontrar una explicación lógica, mejor leamos una novedad de este autor en librerías mexicanas, Suite inglesa, (Ariel) cinco biografías literarias (Samuel Johnson, William Blake, Charles Lamb, Charlotte Brönte y Nathaniel Hawthorne) en 173 páginas, ensayos con las cuales Green supo a los 27 años de vida que su camino de fe iría a la par con las letras.
Foto 1: Julien Green
Foto 2: Portada del libro Suite inglesa