Aunque el pequeño
volumen es una conversación imaginaria entre Jonathan Barnes -el hermano filósofo
de Julian- y el creador de la lógica formal, Aristóteles, se observa en el
autor de Los Presocráticos (Cátedra) el bagaje
de más de tres décadas de enseñanza de la filosofía antigua en prestigiosas
universidades.
Como introducción a
este capítulo, Barnes inicia reflexionado que los dioses son inmortales y que
los hombres deberían esforzarse por “inmortalizarse”, imitando a los dioses
tanto como les sea posible. “Pero no pueden hacer eso de un modo literal:
(puesto que) todos los hombres son mortales”.
![]() |
Jonathan Barnes |
Antes de lanzarle la
pregunta al Aristóteles imaginario sobre sus reflexiones acerca del dejar de
existir, Barnes cita al padre intelectual del entrevistado, Platón, al
mencionar que el gran dialogador no estaba de acuerdo en este concepto de vida
eterna, ya que Aristocles
Podros (verdadero nombre de Platón) afirmaba que la muerte es una separación
entre el alma y el cuerpo, y subraya: “Los puntos de vista de Aristóteles sobre
la naturaleza del alma convertían cualquier clase de supervivencia –y mucho más
la inmortalidad- en imposible”.
Confieso que
esperaba leer desde el inicio de la respuesta una apasionante disertación de
este tema tabú para una gran mayoría de culturas, sin embargo, la respuesta del
presunto Aristóteles es sin apasionamiento: “He reflexionado un poco sobre la
muerte, ¿quién no lo ha hecho? Pero no puedo decir que encuentre la cuestión
especialmente apasionante”.
Al referirse
a Platón y su opinión acerca de este tema, del cual disentían ambos históricos
pensadores, menciona que su mentor pensaba que cuando morimos nuestras almas
desembarcan de nuestros cuerpos y marchan a un tribunal de justicia y que los
jueces examinan nuestras vidas pasadas, nos declaran inocentes o culpables. Esto último en su entender suponía sería lo más probable.
Para la
concepción platónica, si somos inocentes se vive para siempre en una felicidad
incorpórea; si somos culpables nos condenan a otra vida corpórea, que podría
ser indistintamente animal o humana, y al finalizar ésta de nueva cuenta se
efectúa el mismo proceso.
![]() |
Aristóteles |
Este Aristóteles
confirma su desacuerdo con la postura de Platón al respecto. “Dudo que mucha
gente se haya tragado toda la historia de Platón, pero un gran número parece
haberse tragado la idea general. Y sin embargo, ni Platón ni nadie más puede
encontrar la menor razón que apoye ideas tan descabelladas”.
Con respecto a su
sentir en cuanto a que sobreviva algo después de la muerte, este Aristóteles
responde que todos vivimos durante un tiempo en los recuerdos de familiares,
amigos y enemigos. “Pero eso no durará más de 50 ó 60 años. Unos pocos de
nosotros sobrevivimos de otro modo. (por ejemplo) Homero sobrevive en la Ilíada y la Odisea”
Al preguntarle su
interlocutor si la muerte es el fin de todo, el entrevistado responde que todos
vemos la muerte cada día, y sabemos lo que es. “Cuando mueren cosas, en
ocasiones decimos que sus almas se separan de sus cuerpos. Pero ¿qué significa
eso? Significa que un animal o planta muere cuando pierde sus capacidades
vitales, cuando ya no puede alimentarse, o crecer, o reproducirse, o moverse, o
percibir, o pensar, o sentir…”.
Pese a que el
personaje histórico creado por Barnes le comenta que no quiere morir, porque
aún es capaz de razonar con la misma brillantez de siempre y no desea irse.
“Pero una cosa es no querer morir, (y) otra muy distinta es tener miedo a la
muerte”.
Recalca hacia si mismo
que el encontrar estar muerto no es una perspectiva aterradora, sino más bien
una ausencia total de perspectivas. “Es razonable sentir miedo… “.
No hay comentarios:
Publicar un comentario